No solo iba a cambiar el ritmo de Francia sino que toda la UE seguiría los pasos de quien estaba llamado a ser «el asombro de Europa». Lo auguró Rubalcaba, lo recalcó Valenciano y hasta Talegón –el socialismo «cinco estrellas» que viene– voceó con aleluyas la receta que proponía Hollande: «La austeridad no puede ser una condena. Esa será mi misión. Y se lo diré...
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