El Real Madrid ha convivido estos últimos años con la incomodidad de una obsesión que le pesaba como un par de zapatos de cemento en mitad de un pantano. La Décima. Con la mayúscula de quien ha puesto nombre a una presa esquiva. La Décima. Y en más de una década, ni siquiera lograba verla tan cerca como la ven los jugadores que salen al campo en una final. Siempre...
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