Estas no son las orillas del lago Tiberiades, sino el mar; y no estamos en Palestina, sino en España, donde la Semana Santa es una síntesis, extraña y contradictoria, de procesiones y playa, saetas y discotecas, una mezcla que es difícil de entender, incluso para un obispo.
Hace algunos años, me contaba el titular de una importante diócesis andaluza que había...
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