En Arles, delante de las Arenas –el antiguo anfiteatro romano, hoy coso taurino–, cerca de diez mil aficionados han proclamado su pasión por la Fiesta taurina y su derecho a disfrutar libremente de lo que sus pancartas califican como «Patrimonio Cultural Francés». Así, sin complejo alguno. Con la seguridad de ser ciudadanos de un país que nadie osaría calificar...
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