No, no fue una cosa del difunto García Márquez, ni tampoco de Rulfo, su maestro mejicano. Quien en verdad se inventó el realismo mágico fue Jordi Pujol. Porque, contra lo que presume el común, la plaza mayor de Macondo cae a escasas paradas de metro del Camp Nou. Y, por cierto, su personaje más principal no es el coronel Aureliano Buendía, aquel milico que, tantos...
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