Madrid es desde la tarde de ayer la estampa de un vacío urbano que, lejos de resultar desalentador, inspira confianza. Los kilométricas caravanas de vehículos que se formaron a la salida de la capital trazan el viaje de vuelta a una España que, amedrentada por la crisis y conjurada para administrar a la baja sus menguados recursos, llegó a sacrificar las vacaciones...
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