Había amagado, pero, temerosa de la respuesta rusa, no se había atrevido a golpear. Hasta ayer. El Gobierno de Kiev dio la definitiva señal de ataque para tratar de frenar, por las armas, la revuelta separatista que, alentada por Moscú, se extiende por el este del país. A bordo de los carros de combate, la bandera de Ucrania, azul y amarilla, vuelve a ondear...
Suscribete para leer la noticia completa:

