El frenesí de la gran escapada parece una contradicción insuperable con el silencio, con el peso y la densidad de los días en que la Iglesia celebra su misterio más profundo. ¿O quizás no? Todos buscamos, curiosos o atolondrados, algo que sacie nuestra sed, que nos recupere de la confusión y del olvido sobre nosotros mismos. Como la gente que en pos de su éxito,...
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