De Manuel Valls, François Hollande esperaba una especie de efecto microondas que sacudiera un país atascado por un Partido Socialista que recibió una grave advertencia en las últimas elecciones municipales. «Más lejos, más rápido», dijo el propio Valls el martes pasado al asumir como primer ministro. Ayer, en la Asamblea Nacional, comenzó a sacudir la coctelera,...
Suscribete para leer la noticia completa:

