A los socialistas franceses (y a los españoles) les ha sentado como un cocido a las tres de la tarde en agosto que François Hollande le haya entregado el timón del Gobierno de la V República a Manuel Valls, encajado en el «ala derecha» del partido, tildado de «duro» y buen amigo del país donde nació, que es este. Aquí y en París, cuando un socialista escucha...
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