España no puede sostener, con sus escasas fuerzas, la frontera sur de una Europa que, a pesar de la crisis, millones de hombres y mujeres contemplan como la meta de sus esperanzas. El último salto de la valla de Melilla por parte de 500 inmigrantes ha terminado por despertar incluso a un PSOE que ha jugado durante semanas a la demagogia. Decenas de miles de personas...
Suscribete para leer la noticia completa:

