A los opositores ucranianos les llevó meses derribar el Gobierno de Yanukóvich y, bajo la nieve del invierno y el fuego de la Policía, cambiar el curso de su historia. Rusia, sin embargo, solo ha tardado unos días en sacar partido de aquella torpe revuelta y quedarse con Crimea. A través de una farsa, la península ucraniana selló ayer su visado para incorporarse...
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