Se hizo esperar la juez Alaya en el altar. Tres cuartos de hora se retrasó la novia, que jugó al despiste con los reporteros que la buscaban por toda Sevilla. Treinta años después de su boda, ayer renovaba sus votos nupciales, pero pocos sabían en qué templo de la capital hispalense lo iba a hacer. La magistrada del caso de los ERE –una de las mujeres más fotografiadas...
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