EN estos días azules de marzo termina el carnaval y empieza la vida real para el lamento de unos y la desgracia de otros. Sin la purpurina embalsamando las pupilas, las cosas parecen enfocarse de otra manera. Que los tiempos están cambiando no es nada nuevo, ya nos lo recordaba Dylan en el 63. Que el cambio nos haya pillado en paños menores, entre muda y muda,...
Suscribete para leer la noticia completa:

