El ministro Cañete corre por el Palacio de Congresos de Sevilla, pero no aclara si va o si se va, que es como irse del todo, aunque sea a Estrasburgo, que está ahí al lado. Con sus cosas, cercanas y más o menos agropecuarias, casi todas de comer y de beber –«veo un yogur en la nevera y ya puede poner la fecha que quiera, que me lo voy a comer», «el regadío hay...
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