La historia, lo que de verdad ha pasado, volvió ayer a dar un par de revolcones a los picores independentistas surgidos en la corte del «rey Arturo». Ocurrió en el monasterio de Poblet, donde Don Felipe puso fin a su visita de cuatro días a Cataluña, tan oportuna como fundamental en estos días de tramontana soberanista, pues ha servido para reafirmar el compromiso...
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