El mayor latrocinio confeso de la historia contemporánea catalana no deja de sorprender. Que no hayan pisado la cárcel los autores materiales del saqueo de dinero público que recibía una institución tan emblemática como el Palau de la Música, queda justificado en el hecho de que son remotas tanto la destrucción de pruebas como la posibilidad de fuga. Y no hay...
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