Decía lord Parmeson que las naciones no tienen amigos permanentes, sino intereses permanentes. Y los intereses de la vieja Rusia, con comunismo o sin comunismo, siguen siendo exactamente los mismos. Sus tanques desfilando por Georgia fueron la primera prueba de que, tras el efímero espejismo posterior a la caída del Muro, Clío había vuelto a la normalidad; Ucrania...
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