A medida que el planeta se calienta, y quizá porque los extremos se tocan, con más violencia se manifiestan los fenómenos invernales. El mundo desarrollado se estremece, sometido por el frío y vencido por el viento, y muestra su desprotección ante el azote de una meteorología que en las últimas semanas ha superado diques y derribado muros y árboles. En Europa,...
Suscribete para leer la noticia completa:

