Como todo régimen excluyente, el nacio-independentista que Junqueras y Mas quieren imponer en Cataluña no admite disidencias. Y menos en público. La semana que termina ha sido trágica para el «rey Arturo» y sus cruzados, pues han observado con perplejidad cómo ha crecido el coro de voces, referenciales en la Comunidad, que se atreven a criticar el soberanismo...
Suscribete para leer la noticia completa:

