La locución radiofónica de un partido de baloncesto es lo más parecido a la cobertura informativa de la reciente historia política de Italia. Hay que tomar aire, y tener a mano una buena botella de agua. Faltan saliva y aliento para seguir el ritmo de un desencuentro que nunca termina. Minuto y resultado son coordenadas siempre provisionales en Roma, ciudad eterna...
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