Barack prefiere la oratoria, pero Michelle domina el lenguaje de los signos, lengua franca que entre unos y otros, a través de codazos celosos y aspavientos psiquiátricos, acabaron por imponer en el funeral de Mandela. Sin ataúdes, sin palabras, sin vergüenza. Fue allí cuando el presidente de los Estados Unidos mostró la debilidad de quien pierde de vista el...
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