Suelen llamar al 016 a escondidas y con la voz quebrada por el miedo, pero ayer contaron con un potente altavoz para que su denuncia y su lamento se escucharan a lo largo y ancho del mundo. Ocultas por la condescendencia y la complicidad, las víctimas de la violencia doméstica estuvieron ayer en el centro del debate social. Pocas son las enfermedades que no cuentan...
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