Dado de brea y emplumado. Así tendría la progresía mundial (la política y la mediática) a George W. Bush si aún pudiese poner los pies en la mesa del Despacho Oval, después de que se haya conocido que los espías estadounidense hacen su trabajo: espiar. Las revelaciones que escondía el material clasificado hurtado por el soplón Edward Snowden han sentado particularmente...
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