TAMBIÉN el protocolo agravia al catalanismo, que nada sería sin el factor «dignidad herida». Al líder carismático -un meteorito con corbata en trance de atravesar la atmósfera, devenir bola de fuego y hacer un agujero en Siberia- le ha dado por largarse de los actos públicos antes de que acaben e, incluso, antes de que empiecen. Aquí se acortan todas mis distancias...
Suscribete para leer la noticia completa:

