Amigos íntimos, familiares cercanos y agua del río Jordán. No necesitaron más los Duques de Cambridge para celebrar ayer el bautizo de su hijo, una ceremonia íntima, con apenas veintidós invitados, y muy alejada de la pompa habitual en la realeza británica. Hubo guiños a la historia, como el faldón que lució el pequeño Jorge, réplica del utilizado por la primogénita...
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