Escondidos entre los papeles que documentan y reflejan el escándalo de los ERE, los sindicatos se frotan las manos mientras los estudiantes les hacen el trabajo, más o menos sucio, en la calle. Barricadas, piquetes presuntamente informativos y destrozos –a menudo consentidos, como en el caso de la Complutense– volvieron a componer el catálogo de actividades extraescolares...
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