Extraviada la razón, perdido el sentido de Estado, emboscado en un montón de mentiras históricas y de estos días, ninguneado por Europa y cautivo de ERC, a Artur Mas ya solo le quedaba perder las formas para que su figura política menguase de tal manera que no alcance ya ni a proyectar sombra. Ayer lo hizo, y de la peor manera posible. En un instante, y sin aparente...
Suscribete para leer la noticia completa:

