El socialismo catalán confirmó ayer su firme disposición a autodestruirse. Ni un solo dirigente del PSC, ni un simple jefecillo despistado o cargo intermedio mínimamente curioso, se dejó ayer caer por la abarrotada Plaza de Cataluña para unirse y prestar aliento a los miles de catalanes que –con admirable valentía, vista la asfixiante presión del sector soberanista–...
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