Antes de emprender su último viaje, de regreso a Madrid, el cuerpo de María de Villota fue incinerado ayer en el cementerio de San Fernando de Sevilla tras una misa a la que solo asistieron sus familiares y amigos más íntimos. La piloto madrileña se fue sin hacer ruido, en la habitación de un hotel, y fue despedida de manera discreta y callada. La quietud que...
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