Una carta cuajada de recuerdos y una larga conversación de amigos, la que mantuvimos el pasado miércoles, son los últimos recuerdos que guardo, ahora como un tesoro, de María de Villota. Escribí el prólogo de un libro que ya no podrá presentar la que fue mi amiga desde que corríamos, de pequeños, subidos en nuestros karts. Nos seguimos de cerca, muy unidos, en...
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