El progresivo y silencioso desmontaje del armazón callejero que sostuvo aquel movimiento conocido como 15-M –luego transformado, según pasaban los meses, en un crucigrama de números y letras, primero regado con cerveza y al final con gasoil– ha corrido parejo al incremento de las producciones teatrales que, a función diaria, programan en el Congreso la izquierda...
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