Acostumbrado a la abrasión radiactiva a la que le someten la progresía española y el resto de los participantes (encarcelados o en libertad) en la operación «Mariano ríndete», al presidente del Gobierno la visita que hoy hará a Fukushima le debe de resultar tan plácida como un paseo por las Fragas del Eume o los Jardines de Aranjuez. «Qué paz, qué descanso, qué...
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