La basílica de Sainte-Marie-Madeleine se engalanó ayer a conciencia. No era para menos, a la vista de la selecta lista de invitados que llegó a la ciudad de Saint-Maximin-la-Sainte-Baume para la boda del Príncipe Félix de Luxemburgo y Claire Lademacher, que se convertían en marido y mujer a los ojos de la Iglesia. A efectos civiles, la pareja ya lo había hecho...
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