Dos días después regresamos a Alsasua. Allí, la presencia de la Guardia Civil evitó la última mofa contra las instituciones que planeaba –con la connivencia de la alcaldesa de Bildu– el movimiento proetarra asentado en el lugar. Se retiraron las pancartas ofensivas, los carteles panegíricos a favor de los terroristas, las pintadas que humillaban a las víctimas...
Suscribete para leer la noticia completa:

