DICE Mario Vargas Llosa, como abrumado por la concesión del Premio Nobel, que se trata de «un reconocimiento a la lengua en la que escribo». Es una elegante manera de sacudirse el peso de la púrpura y de compartir la gloria con los demás. Son incontables los majaderos que escriben en español con gran torpeza y, más todavía, si incluimos en la lista a quienes...
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