Era de prever. A las primeras o últimas de cambio, enseñamos nuestras carencias y vergüenzas. Porque como occidentales y demócratas resulta vergonzoso el hecho de asistir como si nada a lo que acontece en Siria, Egipto, Líbano... Y se demuestra que nuestros sistemas, tan garantistas, tan «progres» y tan supuestamente humanitarios y abiertos... fallan. Y fallamos...
Suscribete para leer la noticia completa:

