Innúmeros, todos esos cadáveres amontonados en las morgues improvisadas de El Cairo encarnan la prueba silente del fracaso de la utopía. Pero no de la islamista, sino de la de un Occidente que se dice laico y laicista. Porque es nuestro credo, y no el suyo, quien en verdad ha fracasado en Egipto. Desde hace un par de siglos, los hijos putativos de la Ilustración...
Suscribete para leer la noticia completa:

