ES sabido que la memoria de los mercados financieros internacionales resulta más o menos similar a la de un gato. De ahí su insólita capacidad para repetir los mismos errores catastróficos cada diez o quince años. Por su parte, la de los tecnócratas que rigen la economía mundial no va mucho más allá que la de los peces del mar, que como es fama no excede de los...
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