Decíamos ayer que Mireia Belmonte se guardaba una bala en la recámara. Y la bala era de plata, porque su soberbia actuación en la final de los 400 estilos le permitió subir por tercera vez al podio. Un balance soberbio para una nadadora que es mucho más que la esperanza de futuro de la natación española: una realidad que se acrecienta cada día y que ya le permite...
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