Tres días de permiso son insignificantes para quien carga con una condena de 449 años de prisión por una carrera criminal como la de José Luis Urrusolo Sistiaga. Puestos a reconocer el sentido y hondo arrepentimiento del asesino etarra y su conmovedor tránsito penitenciario por esa «vía Nanclares» que cuando aprieta el calor acaba llevando a las campas guipuzcoanas,...
Suscribete para leer la noticia completa:

