Como un torbellino de ilusión y esperanza, el Papa Francisco ha irrumpido en un Brasil emergente, abarrotado de jóvenes católicos que danzan exultantes a su llamada reformista. Los más desfavorizos y los jóvenes son los destinatarios de un discurso donde el Papa se mueve con especial soltura. En los encuentros con las autoridades locales de Río de Janeiro, el...
Suscribete para leer la noticia completa:

