La espera fue larga, pero valió la pena. Periodistas, curiosos, corredores de apuestas y algún que otro indignado montaron ayer guardia en Londres. Incluso Isabel II, acompañada por uno de sus inseparables corgis galeses, regresó a Buckingham tras interrumpir un retiro vacacional que ya había tenido que retrasar como consecuencia del tardío parto de la duquesa...
Suscribete para leer la noticia completa:

