A estas alturas resulta más que evidente que el futuro de los canarios no pasa por Canarias, sino por la vieja Europa, la lejana y a la vez cercana América y la desconocida África. Del continente americano nos separa, empero, un ancho océano que acaso lo convierta en el más cruel de los destierros; de Europa el desconocimiento de los idiomas patrios, la asignatura...
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