No crean que quien escribe ha sido corredor del encierro. Lo hice poco y mal. Perdí la estela de mi padre. Todo en mí eran carencias: valor, técnica y arte, si convenimos que el arte del encierro es la gracia con la que los mejores se enseñorean entre las astas de los toros una vez se hacen hueco a modo de conquista... Los recuerdos mozos de ese alocado acceso...
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