El antiguo espía de las agencias de inteligencia norteamericanas CIA y NSA quería ser un héroe y se convirtió, por sus peligrosas amistades, en un traidor a su país. Ayer, Edward Snowden, fruto de la desesperación —como todos sus últimos movimientos—, expresó su deseo de quedarse en territorio ruso hasta que pueda viajar a Iberoamérica. «Sí, ha pedido asilo...
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