EN medio de la zozobra ética, la estética sigue siendo inamovible. Menos mal. Podrán aparecer ristras de chorizos donde uno menos se lo espera, y podrá haber mostrado su verdadero rostro la joven democracia del 78, hoy vieja desdentada, maliciada y final. Pero lo esencial, felizmente, no cambia: el chorizo tiene la medida de pimentón y la vieja nos resulta fernandinamente,...
Suscribete para leer la noticia completa:

