Convocado para el entrenamiento de ayer en las instalaciones de Zubieta, Asier Illarramendi despejó dudas al presentarse –treinta minutos después de la hora convenida, lo que disparó la intriga de manera momentánea– ante una afición realista que quiso comprobar si la emergente estrella del conjunto donostiarra seguía fiel a su equipo. Entre pancartas y voces...
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