Enorme de temperamento y presencia, el actor francés, bueno, en realidad ruso desde que renunció a su ciudadanía gala en protesta por la confiscación fiscal –75 por ciento– que pretendía perpetrar el presidente Hollande con sus ingresos, apareció ayer en el Festival de Cine Internacional de Moscú. Pero más que hablar de su película para televisión «Rasputín»...
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