Un goteo incesante de salmantinos acudió ayer a la ermita del Cristo de Cabrera, a 30 kilómetros de la capital salmantina, para cumplir con el rito de besar la talla del hijo de Dios y disfrutar de una jornada campestre en compañía de la familia. La lluvia, sin embargo, mermó notablemente la afluencia que, en ocasiones anteriores –sobre todo cuando el 18 de junio...
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